Los Años Dorados
República Bolivariana de Venezuela
Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria,
Ciencia y Tecnología Universidad Nacional Experimental de Lara
“Martín Luther King”
Los Años Dorados
Autor:
Onry J. Bracamonte G.
C.I.
V-14228414
Tutora:
Lic. María Verónica García.
Los Años Dorados
En las últimas décadas, la sociedad ha comenzado a reconocer la
importancia del bienestar integral de las personas mayores, no solo desde una
perspectiva física, sino también emocional y social. La senectud es una etapa
de la vida que, lejos de ser un periodo de declive, puede ser una oportunidad
para el crecimiento personal, la conexión con los demás y la realización de
sueños postergados. Sin embargo, muchos adultos mayores enfrentan desafíos
significativos que pueden afectar su calidad de vida y su salud mental. Los
"Años Dorados" en la vida de un adulto mayor son un momento de
transición y revalorización que puede ser tanto enriquecedor como desafiante.
Esta etapa es a menudo vista con una mezcla de emociones: alegría por la
libertad recién adquirida y tristeza por las pérdidas que a menudo acompañan el
envejecimiento.
Por tal razón es necesario aplicar estrategias innovadoras y actividades inclusivas, de tal manera que empodere a los adultos mayores, fomente su participación activa en la comunidad y brindarles el apoyo necesario para que vivan una senectud plena y enriquecedora. Para esto es necesario brindar a los mismos un acompañamiento socioemocional, el cual se convierte en una estrategia fundamental para fortalecer las relaciones interpersonales, reducir la soledad y mejorar el bienestar general. Este no solo ofrece recursos y actividades, sino también crear un espacio donde los adultos mayores se sientan valorados y escuchados. la Organización Mundial de la Salud (OMS), (2017), asegura que la salud integral de los adultos mayores se puede mejorar mediante la promoción de hábitos activos y saludables. Ello supone crear condiciones de vida y entornos que acrecienten el bienestar y propicien que las personas adopten modos de vida sanos e integrados.
Rodríguez (2011), indica que “el ser humano ha sido el resultado del desarrollo del proceso del ciclo vital, el cual ha estado enmarcado por las características de lo que ha vivido a lo largo de sus etapas a nivel individual, social, desde su historia de salud y de los determinantes de ésta (estilos de vida, biología, sistemas de salud, ambiente)”. Todas ellas deben ser tomadas en consideración para la concienciación y comprensión de las condiciones que deben crearse para que “el abuelo” viva esta etapa de su vida dignamente. De tal manera que se puedan establecer condiciones adecuadas que vayan desde la adecuación ideal de los espacios físicos hasta generar entornos de apoyo y acompañamiento emocional ideales para garantizar la continuidad en la interacción que, al evitar el aislamiento y la sensación de soledad, ahuyentan la posibilidad de los cuadros depresivos tan frecuentes en esa etapa de la vida.
De este modo, podemos entender, que Los "Años Dorados “es una etapa del ciclo vital que implica una serie de transformaciones físicas, psicológicas y sociales que pueden impactar significativamente la calidad de vida de las personas mayores. A medida que las personas envejecen, suelen enfrentarse a diversos desafíos, tales como la pérdida de seres queridos, problemas de salud, y el riesgo de aislamiento social. Estos factores pueden contribuir a un deterioro en su bienestar emocional y mental, lo que hace imprescindible la implementación de estrategias efectivas que promuevan un envejecimiento activo y saludable. La OMS recomienda realizar, a partir de los 65 años, de ciento cincuenta a trescientos minutos de actividad aeróbica moderada, de setenta y cinco a ciento cincuenta minutos de actividad intensa o una combinación de ambas, así como ejercicios que fortalezcan todos los grupos musculares al menos tres días a la semana con el fin de mejorar la capacidad funcional, el equilibrio y prevenir las caídas.
En este sentido, es fundamental la atención integral de la salud de los adultos mayores. Reconociendo la importancia del bienestar no solo físico, sino también emocional y social, de tal manera que un plan de acompañamiento socioemocional que busque fortalecer la senectud plena y activa es fundamental en estos tiempos, donde los adultos mayores se sientan valorados, escuchados y apoyados. El acompañamiento socioemocional genera un entorno que proporciona a los adultos mayores las estrategias necesarias para gestionar sus emociones y fomentar relaciones interpersonales significativas. Un adecuado apoyo social durante el proceso de envejecimiento sirve de estrategia para continuar participando activamente de la sociedad, y tiene importantes repercusiones en la salud de los adultos mayores.
Según un estudio realizado por Peláez y
Rodríguez (2012), las personas con mayor integración social viven más, tienen
mayores probabilidades de sobrevivir a un infarto de miocardio, presentan
menores síntomas depresivos, menos recurrencias de cáncer y son menos propensos
a padecer enfermedades infecciosas; y estar aislado supone un riesgo para la
salud comparable a los riesgos asociados al hábito de fumar, la presión
arterial elevada y la obesidad. En este sentido, el acompañamiento socioemocional,
unido con estrategias psicosociales, no solo mejora su calidad de vida, sino
que también contribuye a prevenir problemas emocionales como la depresión y la
ansiedad, que son comunes en esta etapa. Al ofrecer apoyo emocional y
actividades que estimulen la interacción social, se busca minimizar el riesgo
de aislamiento y fomentar un sentido de pertenencia a la comunidad.
En conclusión, uno de los principales beneficios del acompañamiento socioemocional para el fortalecimiento de la senectud plena y activa en los años dorados, permite a los miembros de la familia comprender y gestionar mejor sus emociones, fomentando un ambiente de apoyo y respeto mutuo, además, ayuda a identificar factores que puedan estar afectando negativamente al adulto mayor, como la depresión, la falta de atención, de acompañamiento, entre otros, para así poder brindar estrategias que les ayude a afrontarlos de manera correcta. Igualmente, promueve la práctica de valores fundamentales como la empatía, la responsabilidad y el trabajo en equipo, los cuales son esenciales para la construcción de un entorno familiar y social agradable. Donde también es necesario, fortalece las redes de apoyo, y permitir al adulto mayor el acceso a recursos que pueden contribuir en su bienestar.
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